lunes, 18 de junio de 2007

El servicio de Correos y Telégrafos

En la BIBLIOGRAFIA FILATELICA Y POSTAL DE ESPAÑA Y DE SUS EX-COLONIAS se puede leer: “El siglo XVI abrió sus puertas a una España unificada. Aparte del antiguo sistema postal de Cataluña junto con los de Aragón y Valencia, España, dejó la organización del correo a la familia Tassis quién también tenía control sobre el correo en muchos otros países de Europa. Pero es a partir del Real Decreto de 24 de octubre de 1848, cuando se estableció de forma oficial el Servicio de Correos en España”.

El Servicio de Correos y Telégrafos en España hasta su privatización, puede considerarse como una de las Instituciones del Estado con mayor responsabilidad y eficacia y casi nos atreveríamos a decir única, y si no, a las pruebas me remito. No hace tantos años, Correos y Telégrafos llegaba a magnificar su servicio hasta el punto de que cualquier envío llegaba a su destinatario, aún en el caso de que la dirección reseñada en el sobre o la etiqueta fuera insuficiente. Son de sobras conocidas aquellas cartas o envíos que por todas señas ponía: “Pepe el cojo. Cáceres”. Y dicho envío era recibido en su destino. Hoy, las reivindicaciones sociales han llegado a unos límites en la que todo son derechos y pocas obligaciones. Así tenemos que una carta perfectamente dirigida y en la que se ha omitido, pongamos por caso, la letra del piso, el cartero de turno la devuelve al remitente por DESCONOCIDO sin haber intentado averiguar entre los vecinos del inmueble si tal señor vive o no allí. Hemos indagado sobre este aspecto, y hemos llegado a la conclusión de que hoy, gran parte del personal de reparto es contratado y la mayoría de las veces, se le “SUELTA SIN MAS” con la valija a repartir, sin tener en cuenta que este empleado laboral en un gran porcentaje, ni siquiera es de Cáceres. Pero lo que hoy nos ha movido a denunciar a través de las paginas de El Periódico Extremadura, es la informatización del servicio, cuyos programas resultan un tanto farragosos y desconocidos para algunos de los funcionarios o empleados que prestan sus servicios en ventanillas. Si usted, ha de hacer un envío, ha de pasar previamente por una maquina para recoger su número como si estuviera en la cola de la “pescadería” de cualquier hipermercado, lo que hace más lento la prestación del servicio. Largas colas en horas punta, pues a pesar de existir ocho o diez ventanillas optimizadas para prestar cualquier tipo de servicio (certificados, giros, fax, etc.), solamente están operativas un par de ellas; Así ocurre que en la jornada de tarde, se puede contemplar en el hall de operaciones largas colas de usuarios impacientes para que sean atendidos. Las deficiencias por desconocimiento de algunos programas hace reiterativas las esperas sin que se pueda afirmar que las aplicaciones de las tarifas postales en algunos casos sean las adecuadas.

Y en otro orden de cosas, si usted tiene necesidad de utilizar el fax del Servicio de Correos, se ajuste bien el bolsillo, puesto que cualquier envío duplica su importe en relación con otras empresa de las que se dedican a estas actividades.

Esperemos que estas quejas lleguen a quién corresponda y los usuarios de Correos y Telégrafos podamos recibir un servicio eficaz.

Cáceres, 30 de agosto de 2004

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