El programa de “ Fomento de la Lectura” propiciado por el Ministerio de Cultura y por las Comunidades Autónomas está aun lejos de conseguir los objetivos que se habían marcado en este proyecto.
Emili Teixidor en un artículo aparecido en la revista “ Qué leer” dice: “ Si hay que hacer lectores, mejor empezar cuanto antes y por las edades propicias”.
Es a partir de las primeras etapas de Educación Infantil y cuando el niño comienza a conocer “las primeras letras” donde hay que incidir para crear el habito a la lectura. No estamos convencidos de que la lectura obligatoria en las diversas etapas de la enseñanza, cubran las expectativas fijadas en el Proyecto. Razones cuantitativas y cualitativas, condicionan esta iniciativa. La lectura obligatoria tiene dos exigencias: la de cumplir con la literatura y, adaptarse a las reglas de maduración psicológica de los lectores, así como su nivel de lenguaje.
En las primeras etapas de la enseñanza, se están introduciendo una serie de publicaciones cuyos contenidos son anodinos, e incluso nos atreveríamos a decir que carecen de la magia y la fantasía que toda lectura debería transmitir al lector. Echamos de menos esa riqueza literaria de la que muchas generaciones hemos podido disfrutar como lectores de los Perrault, Anderssen, Calleja, etc.
Hoy, las lecturas obligatorias, principalmente en secundaria, se han introducido la modalidad de “adaptados”, lo cual nos lleva a dos errores: Primero que la adaptación recorta o elimina parte de la obra; y, en segundo lugar, cuando se trata de obras traducidas estas traducciones suelen apartarse en su mayoría del pensamiento del autor. Hay quien defiende equivocadamente la publicación de “adaptados” en la creencia de que los libros para los jóvenes no deben de sobrepasar un determinado número de páginas, pues eso les “cansa y les aburre”. Una de las causas por las que no hay hábito de lectura hay que buscarla principalmente en el excesivo tiempo que pasan muchos niños delante del televisor y el uso y abuso de las máquinas o juegos electrónicos (Playstation) que “enganchan” al usuario, incluso llegando al punto de crear adicción, problema éste de difícil solución.
Pero también en la formación del universitario echamos en falta el hábito por la lectura. Hoy, el alumno universitario se ha acogido a la política del “mínimo esfuerzo” con tal de aprobar, dejando a un lado aquello de la formación y el conocimiento. Desgraciadamente existe analfabetismo funcional, posiblemente generado por unas políticas educativas equivocadas y que nos han llevado ha ocupar uno de los últimos puestos en el ranking cultural y del conocimiento en Europa.
Hay sin embargo otra faceta sobre el libro y la lectura que merece resaltar como contraste a lo anteriormente expuesto: España es la tercera potencia mundial en la producción o edición de libros. ¿Cómo se explica que un país que no lee esté a la cabeza de los países que mayor número de libros edita?
Desde el sector que nosotros conocemos, podemos decir que inmersos como estamos en una sociedad consumista, el libro, se ha convertido o se está convirtiendo en objeto de consumo y no precisamente por ser vehículo de cultura sino por aquello de que “queda bien” regalar libros.
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