El Servicio de Correos y Telégrafos en España hasta su privatización, puede considerarse como una de las Instituciones del Estado con mayor responsabilidad y eficacia y casi nos atreveríamos a decir única, y si no, a las pruebas me remito: No hace tantos años, Correos y Telégrafos llegaba a magnificar su servicio hasta el punto de que cualquier envío llegaba a su destinatario aún en el caso de que la dirección reseñada en el sobre o la etiqueta fuera insuficiente. Son de sobras conocidas aquellas cartas o envíos que por todas señas ponía: “Fulano de tal en Cáceres”. Y dicho envío era recibido en su destino. Hoy, desde su reestructuración como empresa (Grupo Correos) y de otra, las reivindicaciones laborales, han llegado a unos extremos de incompetencia tales en las que todo son derechos y pocas las obligaciones. Así tenemos que una carta perfectamente dirigida y en la que se ha omitido, pongamos por caso, la letra del piso, el cartero de turno la devuelve al remitente por DESCONOCIDO sin haber intentado averiguar entre los vecinos del inmueble si tal señor vive o no allí. Hemos indagado sobre este aspecto, y hemos llegado a la conclusión de que hoy, gran parte del personal de reparto es contratado y la mayoría de las veces se le “SUELTA SIN MAS” con la valija a repartir, sin tener en cuenta que ese empleado laboral en un gran porcentaje, ni siquiera es de Cáceres. Pero lo que hoy nos ha movido a denunciar a través de las paginas de AVUELAPLUMA es la informatización del servicio, cuyos programas resultan un tanto farragosos y desconocidos para algunos de los funcionarios o empleados que prestan sus servicios en ventanillas. Si usted ha de hacer un envío, ha de pasar previamente por una máquina para recoger un número como si estuviera en la cola de la pescadería de cualquier hipermercado, lo que hace más lento la prestación del servicio. Largas colas en horas punta, pues a pesar de existir ocho o diez ventanillas optimizadas para prestar cualquier tipo de servicio (certificados, giros, fax, etc.), solamente están operativas un par de ellas. Así ocurre que a lo largo de la jornada se puede contemplar en el hall de operaciones largas colas de usuarios impacientes para que sean atendidos. Las deficiencias por desconocimiento de algunos programas hace reiterativas las esperas sin que se pueda afirmar que las aplicaciones de las tarifas postales en algunos casos sean las adecuadas.
Hoy nos hemos visto sorprendidos al recibir devuelta una carta de formato normalizado al parecer por falta de franqueo. Personado en la Oficina Postal Multiservicio de la Avda. de Gral. Primo de Rivera, el empleado nos confirma nuestras sospechas: en el Centro Distribuidor de Reparto Regional de Mérida, debe prestar sus “servicios” un funcionario cuyo excesivo celo ha provocado la improcedente devolución de un envío correctamente franqueado y que ha ocasionado quebranto al destinatario por no llegar a su debido tiempo. ¿A quién responsabilizamos? ¿Al empleado o a sus superiores jerárquicos que ya saben y tienen noticias de estos hechos y cuya incompetencia en alguno casos puede ocasionar sanciones de tipo admininstrativo o pérdidas económicas tanto para el destinatario como para el remitente?
Es demencial que correspondencia o envíos de paquetes se dirijan al Centro Regional Clasificador de Mérida para volver a Cáceres, dos, tres e incluso cuatro días más tarde.
El Grupo Correos, que si bien figura como empresa privada y al parecer con alto rendimiento económico para sus accionistas, lo cierto y verdad es que a la hora de su eficacia, debe estar estructurada bajo conceptos puramente políticos y ¡ así nos va a los usuarios!.
Usted podía adquirir sellos o estampillas para sus necesidades en el envío de correspondencia, paquetes, etc; desde hace unos días se ha suprimido este servivio y para cualquier envío, usted tiene que aguantar la mayoria de las veces, largas colas, aunque se trate de enviar una sola carta.
Finalmente, le aconsejamos, querido lector, que si tiene necesidad de enviar un burofax o cualquier otro documento, ajuste bien su bolsillo, puesto que cualquier envío efectuado a través de la Oficina Postal Multiservicios le va a costar justamente el doble que si lo hiciera a través de cualquier otra empresa que se dedica a esta actividad.
Fernando García Figueroa
11 de julio de 2007
(Publicado en Avuelapluma, nº 63)
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