¿ A qué llamamos fracaso escolar?
Ante esta interrogante, caben varias respuestas. Cuando se habla del “fracaso escolar”, estamos sacando a la superficie un problema que se vive, que se ha vivido y seguirá viviendo si por las instituciones del Estado ( llámese Mº. de Educación o de Ciencia y Tecnología) no se toman de una vez para siempre las oportunas medidas para resolver el grave problema de la educación en sus diversas etapas, olvidando los conceptos políticos e ideológicos que hasta ahora han venido primando sobre el verdadero fin de la educación.
Los diversos gobiernos que han realizado proyectos reformistas educativos, han puesto un mayor énfasis en “anular” lo que ha hecho “el otro” que acometer los planes de estudios sin pensar jamás en la racionalización de los mismos.
Los distintos planes de estudios efectuados tanto por el PSOE como por el PP, han llevado a la ciudadanía a calificar jocosamente al Mº. de Educación de “prostituta del régimen” ¡ CON TANTOS PLANES...!
¿Verdaderamente estamos convencidos de que este “parcheo” de reforma en las distintas leyes, Ley General de Educación, Logse, Lode, etc. ha venido a solucionar lo que la ciudadanía en su mayoría considera el fracaso escolar?
La Ley General de Educación de 1970 estableció la obligatoriedad y gratuidad de una educación básica unificadora. Concebida ésta como servicio público responsabilizando prioritariamente al Estado de su previsión. Como si fuera colofón de la anterior, la Ley Orgánica 8/1985 de 3 de julio decía en su preámbulo: “La extensión de la educación básica, hasta alcanzar a todos y cada uno de los ciudadanos, constituye sin duda, un hito histórico en el progreso de las sociedades modernas...”. Posteriormente la LOGSE desarrolla su preámbulo diciendo: “Los sistemas educativos desempeñan funciones esenciales para la vida de los individuos y de las sociedades. Las posibilidades de desarrollo armónico de unos y otros se asientan en la educación que aquellos proporcionan...”. Todas estas medidas legislativas están aún lejos de solucionar verdaderamente los problemas de la educación. Vulgarmente todas estas disposiciones son consideradas por el ciudadano como “agua de borraja”. O sea, nada.
¿Podemos considerar como fracaso escolar el hecho de que un niño no sea capaz de alcanzar el nivel de rendimiento para su edad y el nivel pedagógico inherente igualmente a sus años?
Considerando que el único criterio para evaluar el rendimiento de los alumnos, son las calificaciones, el fracaso se traduce en suspenso (por desgracia suelen ser masivos). Si profundizamos en el tema, podíamos referirnos a aquellos alumnos que hayan finalizado el curso con cuatro o más asignaturas pendientes, lo que obligaría a repetir curso. ¿Podríamos calificarlo de fracaso escolar?
¿Si todos estamos convencidos que la educación primaria, secundaria, así como el bachillerato son un fracaso, cómo es posible que en estas fechas de SELECTIVIDAD se pueda alcanzar el 92% aproximadamente de aprobados?. ¿ Qué ocurre para que el alumnado repentinamente recupere conocimientos con los que tuvo problemas en anteriores etapas de su educación? ¿Qué ha ocurrido?
Si la selectividad es la puerta a la Universidad, con qué se va a encontrar este alumno cuyo bagaje cultural o académico viene precedido de un “fracaso escolar”..¿Qué va a pasar?
Fernando García Figueroa
Cáceres, 14 de junio de 2007
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